Estados Unidos y Japón ingresaron a la Segunda Guerra Mundial cuando el conflicto ya llevaba algunos años. Enfrentados por sus ambiciones e intereses en Asia y el Pacífico, la tensión entre ambos estalló a fines de 1941, con el bombardeo japonés a la base naval norteamericana de Pearl Harbor. Japón había firmado una alianza con Alemania e Italia, de modo que oficialmente ambos entraron en el conflicto cuando Estados Unidos declaró la guerra a los alemanes.

 

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El fortalecimiento de Japón como potencia mundial y su política de expansión en Asia y el Pacífico crearon una tensa situación al chocar con los intereses de Estados Unidos en aquella región. En abril de 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt ordenó trasladar la flota del Pacífico de California a la isla de Hawai, para intentar impedir el avance japonés. En setiembre de ese año, Japón firmó con Italia y Alemania un pacto de ayuda en caso de que cualquiera de ellos fuese atacado por una nación que todavía no estuviese en el conflicto (como la Unión Soviética y los Estados Unidos).

Luego de meses de negociaciones, en noviembre de 1941 Estados Unidos envió una última propuesta a Japón: que abandonara China y Manchuria y rompiera su alianza con Italia y Alemania; a cambio se levantaría el embargo a exportaciones muy importantes para Japón, como el acero. Japón rechazó la propuesta y el 7 de diciembre de 1941 la fuerza aérea japonesa atacó sorpresivamente la base hawaiana de Pearl Harbor, donde se encontraba la flota estadounidense. Los buques anclados en el puerto fueron un objetivo fácil de destruir para los casi 360 aviones de combate japoneses que realizaron el bombardeo. En el ataque murieron 2.400 hombres y fue un duro golpe para el poderío naval y aéreo estadounidense en la región.

Desde el comienzo de la guerra, el presidente Roosevelt estaba convencido de que Estados Unidos debía pelear contra alemanes e italianos, pero sus oponentes políticos no estaban de acuerdo y frenaban al presidente para mantener al país fuera del conflicto. El ataque japonés a Pearl Harbor precipitó la entrada de Estados Unidos en la guerra. En los años siguientes, las fuerzas estadounidenses devastaron Japón mientras exigían su rendición.