El cine cómico fue uno de los géneros cinematográficos de más éxito en las primeras décadas del siglo XX. Llegado a Estados Unidos desde Francia, el cine burlesco pronto alcanzó un gran desarrollo, tanto comercial como artístico, gracias a la expresividad de los comediantes (muchos de ellos, también provenientes de Europa), capaces de provocar la carcajada de los espectadores con sus saltos, bailes, caídas, golpes y persecuciones.

 

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La historia del cine comenzó en 1895, con las primeras proyecciones de los hermanos Lumière. Rápidamente el cine se extendió y comenzó a volverse muy popular tanto en Europa como en los Estados Unidos. En los primeros años del siglo XX se convirtió en una verdadera industria. Hasta 1927, año en el que se estrenó el primer filme sonoro, las películas eran mudas. La música acompañaba la acción, pero no se oían las voces de los actores. Cuando un personaje hablaba, aparecía una placa negra con letras blancas en la que se podía leer lo que había dicho. Este recurso interrumpía la historia y por eso se lo utilizaba poco, de modo que las películas dependían de la capacidad de los actores para trasmitir emociones.

El género cómico aprovechó esta limitación técnica. Los actores, provenientes de la tradición del circo y el vodevil, trasladaron al cine su talento para provocar la risa sin decir una palabra. Al principio, las películas cómicas eran muy breves, tenían la duración de un gag: una escena humorística sencilla que dependía de la capacidad física y gestual del personaje. Poco a poco, los filmes fueron haciéndose más largos, encadenando una serie de gags, hasta volverse más complejos: historias con un principio, desarrollo y desenlace.

Entre los grandes comediantes del cine mudo estaban Harold Lloyd, Buster Keaton, Stan Laurel y Oliver Hardy (más conocidos como el Gordo y el Flaco), y el más famoso: Charles Chaplin. El personaje con el que Chaplin alcanzó la fama fue un vagabundo de nombre Charlot: un hombrecito de sombrero de bombín, bastón, pequeño bigote y enormes zapatos que apareció en muchos filmes.

Cuando el sonido llegó al cine, el humor cambió. Aunque algunos viejos comediantes siguieron actuando, la antigua forma de hacer reír había comenzado a desaparecer.