El término vanguardia proviene del francés avant-garde, expresión militar que se utiliza para nombrar la parte más adelantada del ejército. A comienzos del siglo XX se designó como movimientos de vanguardia a las nuevas corrientes artísticas que buscaban transformar profundamente el arte de la época en todas sus áreas y que proponían una ruptura radical con las formas ya establecidas. Estos movimientos surgieron en Europa y pronto se extendieron al resto del mundo, principalmente a América.

 

más información

Los movimientos vanguardistas de principios del siglo XX generaron una revolución en el arte y la sensibilidad de la época. Los artistas, reunidos en pequeños grupos, enfrentaron el orden establecido y le opusieron una alternativa renovada. Confiaban en que el arte podía ser un medio de transformación que hiciera progresar a la humanidad hacia un futuro mejor. En muchos aspectos, el arte vanguardista fue una expresión de esa confianza.

Las distintas corrientes, también conocidas como ismos, se sucedieron vertiginosamente. En 1905, un grupo de pintores expusieron sus obras en el Salón de Otoño de París, y dieron nacimiento al fauvismo. Más tarde aparecieron el cubismo, el futurismo y el dadaísmo. Aunque las corrientes podían surgir en un área específica del arte, su desarrollo solía extenderse a las demás, influyéndolas; del mismo modo, las distintas corrientes se influían entre sí. El ejemplo más claro de una corriente que se extendió a muchas ramas del arte es el surrealismo, que se desarrolló tanto en la literatura como en la pintura, la fotografía y el cine. En la música, las vanguardias se manifestaron a través del dodecafonismo, una técnica creada por el compositor austríaco Arnold Schönberg en 1921 que marcaba una ruptura con el sistema tonal existente hasta ese momento.

Para entender a las vanguardias es necesario comprender también el contexto histórico en el que surgieron y se desarrollaron, pues los vanguardistas expresaron en su arte la tensión y la angustia de un mundo que vivía grandes cambios, como la Primera Guerra Mundial, la Revolución rusa y la gran crisis económica de 1929. El final de las vanguardias llegó con la Segunda Guerra Mundial, que obligó a los vanguardistas a huir de Europa.