En un período de aproximadamente 15 años, las colonias españolas en América, con excepción de Cuba y Puerto Rico, se declararon independientes e iniciaron el proceso de formación de nuevos países. Entre 1810 y 1825 el Imperio colonial español se disolvió. La lucha por la independencia fue liderada por los criollos pero contó con la participación de todos los grupos sociales. Después del ciclo revolucionario, la vida de los nuevos países fue compleja e inestable.

 

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Las ideas revolucionarias en América llegaron de la mano de comerciantes ingleses, sacerdotes franciscanos y jesuitas o ilustrados europeos. Los libros de la Ilustración circulaban en forma clandestina entre los criollos que estaban descontentos con el sistema colonial y con los privilegios que los españoles tenían en el comercio y la política. Los americanos de las colonias españolas se inspiraron en la independencia de Estados Unidos y en la Revolución francesa.

La prédica de algunos criollos como Francisco Miranda puso en evidencia que el régimen colonial tenía debilidades y que los criollos estaban en condiciones de hacerse cargo de sí mismos. La oportunidad surgió cuando las fuerzas napoleónicas invadieron España en 1808. La ausencia del monarca en el trono dio lugar a la formación de juntas que se hicieron cargo de la administración del gobierno en España. Rápidamente el ejemplo fue imitado por los americanos. Aunque al principio esas juntas se declararon fieles al rey, pronto la posición revolucionaria fue ganando importancia y en 1810 era mayoritaria.

La revolución estalló a la vez en distintos puntos del continente: México, Río de la Plata, Venezuela, Colombia, Chile, etcétera. Las luchas se extendieron por todo el territorio americano por varios años. Aunque España intentó evitar el derrumbe de su imperio, no le fue posible. En diciembre de 1824 las fuerzas independentistas derrotaron al último ejército realista español y con eso pusieron fin al dominio colonial. Aunque en los hechos España no tenía ninguna posibilidad de recuperar las colonias, no reconoció oficialmente su independencia hasta 1836.

El período que siguió a la independencia fue muy difícil para los nuevos países y la organización nacional supuso duras luchas internas.