El ingenio de científicos, matemáticos e ingenieros impulsó el desarrollo de la computación durante el siglo XX. Surgidas como herramientas para el procesamiento de datos, las computadoras comenzaron siendo aparatos precarios que se operaban manualmente. Con el paso de las décadas y el progreso de la tecnología, se volvieron más complejas. A medida que su tamaño se fue reduciendo, su uso se volvió más común. En la actualidad, las computadoras intervienen en diversos aspectos de la sociedad.

 

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En la década de 1880, relevar y procesar los datos del censo de población en Estados Unidos llevaba ocho años de trabajo. En 1890, la oficina de censos confió el trabajo a Herman Hollerit y su sistema de tarjetas perforadas. El censo dirigido por este se realizó en solo tres años. Luego Hollerit diseñó una máquina tabuladora para procesar las tarjetas y en 1924 creó la International Bussines Machines Corporation, más conocida como IBM.

En la década de 1930, el profesor John Atanasoff y un estudiante, Clifford Berry, diseñaron la ABC: Atanasoff Berry Computer. La ABC fue la base de la primera computadora electrónica: ENIAC, un dispositivo con aplicaciones militares que pesaba 30 toneladas y ocupaba 450 metros cuadrados. Era muy difícil enfriarlo y consumía tanta energía que al encenderse hacía bajar la tensión eléctrica de la ciudad.

Estas primeras máquinas funcionaban con tubos de vacío y en 1950 solo había 50 de ellas en Estados Unidos. Únicamente el gobierno y algunas empresas privadas las utilizaban. El invento del transistor hizo posible una nueva clase de computadoras, más rápidas, pequeñas y más fáciles de ventilar. En la década de 1960, el desarrollo de los circuitos integrados mejoró la potencia y versatilidad de las computadoras: cada vez podían cumplir más funciones a mayor velocidad. La reducción del tamaño y el costo de los dispositivos continuó en la década de 1970 con el desarrollo del microprocesador, que dio lugar a las primeras computadoras personales.

Desde los primeros procesadores de tarjetas perforadas hasta las diminutas computadoras actuales, el avance de estas máquinas de procesamiento y cálculo ha influido notoriamente en áreas del conocimiento en apariencia tan distantes como la microbiología y la exploración espacial.