La Primera Guerra Mundial duró cuatro años y destrozó Europa. Millones de personas, tanto soldados como civiles, murieron durante el conflicto. La guerra se desarrolló en cuatro fases diferentes. En 1914, la guerra de movimientos; en 1915-1916, la guerra de posiciones; 1917 fue el año clave, en el que Rusia debió retirarse y se dio la decisiva entrada de Estados Unidos a la lucha; mientras que en 1918 se dieron las últimas batallas y se confirmó la derrota de Alemania y sus aliados.

 

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El clima de tensión que vivía Europa, especialmente en la región de los Balcanes, estalló el 28 de junio de 1914 cuando Francisco Fernando, archiduque del Imperio austrohúngaro, fue asesinado por terroristas serbios en la ciudad de Sarajevo, en Bosnia. El atentado aceleró el comienzo del conflicto. En poco más de un mes la Primera Guerra Mundial estaba en marcha. Los bandos enfrentados en un comienzo fueron, por un lado, Alemania y el Imperio austrohúngaro; por otro, Rusia, Francia, Inglaterra y Serbia.

Al comienzo, ninguno de los Estados que entró al combate pensó que la guerra pudiera extenderse tanto, por lo que sus estrategias militares estaban pensadas para obtener una victoria rápida. Esto dio origen a la primera etapa del conflicto: la guerra de movimientos, que se desarrolló en dos frentes: en el occidental, Alemania avanzó sobre Bélgica y chocó con Francia; en el frente oriental, los alemanes enfrentaron el avance de las tropas rusas. A fines de 1914, los desplazamientos de las tropas se redujeron y el enfrentamiento pasó a ser una guerra de posiciones, con ambos ejércitos luchando desde las trincheras. Desde entonces, los alemanes concentraron su fuerza ofensiva en el frente oriental. Esta etapa más estática se mantuvo durante 1915 y 1916.

A medida que la guerra se prolongaba, todos los Estados involucrados comenzaron a llegar al límite de sus fuerzas. En 1917, Rusia firmó la paz con Alemania y se retiró. Pero ese mismo año Estados Unidos entró al conflicto y su poderío militar inclinó la balanza para el bando conformado, entre otros, por Francia e Inglaterra. Y aunque en 1918 Alemania concentró sus últimos esfuerzos en el frente occidental, el final de la guerra era inminente. Para octubre de aquel año, tanto Alemania como sus aliados habían firmado la rendición.