Las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial fueron profundas y cambiaron la situación mundial. Hubo decenas de millones de muertos, heridos y discapacitados; gran parte de ellos, civiles. Una gran cantidad de familias debieron abandonar sus países. Miles de pueblos y ciudades fueron destruidos por los bombardeos. La economía europea quedó paralizada y el continente en ruinas, igual que una parte de Japón. El mundo se dividió en dos bloques, liderados por Estados Unidos y la Unión Soviética.

 

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La cantidad de personas que murieron como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial no puede saberse de forma precisa, pero se estima que alcanzó los 55 millones. La mayor parte de ellas no eran militares. Este fue el resultado de la utilización del nuevo armamento y de las estrategias desarrolladas por los ejércitos de ambos bandos, que usaron de forma indiscriminada el bombardeo de centros poblados para desgastar e intimidar a sus adversarios. También hay que tomar en cuenta la enorme cifra de muertos en campos de concentración y exterminio o la de aquellos que quedaron atrapados en ciudades sitiadas y que murieron de hambre. Nunca antes la población civil había sufrido tanto las consecuencias de un enfrentamiento bélico.

En el aspecto material, gran parte de Europa sufrió las consecuencias directas de la lucha: miles de pueblos y ciudades fueron literalmente arrasados, igual que los centros industriales más importantes. La guerra paralizó los medios de producción europeos: la economía del continente quedó en ruinas.

Frente a la decadencia de las potencias europeas como Inglaterra, Francia y la derrotada Alemania, el equilibrio de fuerzas a nivel mundial cambió: Estados Unidos, el gran vencedor, se convirtió en la potencia económica y militar más importante, poseedora de las mayores reservas de oro del mundo y de la terrible bomba atómica. La otra potencia surgida de la guerra fue la Unión Soviética que, a pesar de ser uno de los países que más sufrió la violencia de la lucha, incrementó su influencia política en la región del este europeo. El mundo se dividió en dos bloques bien diferenciados en torno a ambas potencias, dando origen a un tenso enfrentamiento económico e ideológico que duraría décadas, conocido como la guerra fría.