La Primera Guerra Mundial afectó directa e indirectamente al mundo entero. Europa fue el continente que más daños sufrió. Esto llevó a los países a buscar formas de evitar futuros conflictos y una de ellas fue la creación de la Sociedad de Naciones. El debilitamiento de las potencias europeas hizo que el dominio mundial que habían ejercido hasta ese momento se rompiera con la aparición de nuevos protagonistas: Japón y Estados Unidos.

 

más información

Al terminar la guerra se creó la Sociedad de Naciones, un organismo formado por los países más poderosos, que tenía como finalidad solucionar las diferencias entre los Estados mediante el diálogo, para evitar nuevas guerras. Sin embargo, en la práctica la Sociedad de Naciones se convirtió en una asociación entre los vencedores. Sin Alemania ni Rusia, excluidos, pero también sin Estados Unidos que decidió mantenerse al margen, las posibilidades reales de la Sociedad para cumplir su papel pacificador se vieron reducidas y, en la práctica, el proyecto fracasó en impedir nuevos conflictos.

Las pérdidas humanas y materiales en la guerra fueron inmensas. Aproximadamente nueve millones de personas murieron durante los cuatro años de lucha y veinte millones resultaron heridos como resultado de la violencia de los combates y de la utilización de las nuevas tecnologías bélicas. Económicamente, Alemania fue el país más castigado por las reparaciones e indemnizaciones que tuvo que pagar a los vencedores, pero toda Europa sintió el impacto del conflicto. Esto inició un proceso de descolonización en el mundo por el cual muchas naciones consiguieron su independencia de las potencias en las décadas siguientes. Estados Unidos, el gran beneficiado por la guerra, confirmó su protagonismo internacional y Japón se situó como una de las nuevas potencias. El mundo entraba en un nuevo equilibrio de fuerzas.

La guerra afectó y modificó para siempre la historia de los países y sus sociedades a gran escala, pero también la historia de las pequeñas comunidades: las esposas y los hijos de los soldados, los habitantes de ciudades que fueron destruidas y los campesinos cuya tierra de cultivo fue arrasada, las familias que debieron abandonar Europa y que llegaron a América para empezar una vida distinta.