Durante el siglo XX se dieron transformaciones radicales en las artes. Desde las vanguardias de la primera década a las formas de arte conceptual, la aparición de nuevos soportes y la incorporación de la tecnología a la expresión estética. El arte en el siglo XX amplió sus espacios, salió de los museos, irrumpió en la vida cotidiana a través de los medios masivos de comunicación y de los objetos de uso doméstico. El mismo proceso vivieron la música, la danza, el cine, el teatro, la literatura.

 

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Las transformaciones del arte están vinculadas a los procesos históricos en los que se inscribieron. El siglo XX, lleno de novedades, catástrofes, transformaciones, crisis, tuvo como resultado formas artísticas muy dinámicas, innovadoras, revolucionarias y cuestionadoras.

La tradición artística moderna, que se inició en el Renacimiento, pretendía representar la realidad tal como era. En la primera década del siglo XX, las vanguardias afirmaron una nueva manera de entender qué es arte y la idea de que representar la realidad no era su objetivo; incluso negaron la posibilidad de que fuera posible hacerlo.

Durante la segunda mitad del siglo, además de la crisis acerca de lo que es el arte y cómo se expresa, se produjo una profunda ampliación de sus alcances. Comenzó a cuestionarse la diferencia entre bellas artes, es decir lo que tradicionalmente se concebía como arte, y las manifestaciones de la cultura popular. Los artistas empezaron a incorporar elementos de la sociedad de consumo en sus obras y a utilizar los medios de producción mecánicos para producir masivamente; un ejemplo es el arte pop.

Durante el último tercio del siglo se desarrolló el arte conceptual, un movimiento que pone énfasis en la importancia de la idea de la obra más que en la obra en sí. Propone interrogantes acerca de la representación y sobre el papel del artista en la creación. También surgieron artistas que incorporaron a los espectadores en la obra: deja de haber un límite entre la obra y quienes la observan, los espectadores participan en la realización y pasan a ser parte del proceso. También hay un nuevo papel para el espectador en las instalaciones; en este caso, las obras en vez de estar separadas de él, lo involucran, lo rodean y varios o todos sus sentidos son estimulados a la vez.