La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto bélico que se extendió entre 1939 y 1945. Enfrentó a las grandes potencias, afectó a la mayor parte de los países y tuvo por escenario el mundo entero. Es, hasta el momento, el mayor enfrentamiento militar de la historia. Por su duración, por su alcance territorial y por sus profundas consecuencias, la Segunda Guerra marcó un mojón en la historia mundial. A partir de ella surgió un nuevo orden mundial, producto de profundas transformaciones.

 

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La Segunda Guerra Mundial fue el conflicto bélico más grande ocurrido en la historia de la humanidad. Durante los seis años que duró, se movilizaron más de cien millones de soldados. Existió un estado de guerra total que afectó a gran parte del planeta. Los países partícipes destinaron enormes cantidades de dinero para costearla y concentraron en ella todos sus esfuerzos técnicos, científicos e industriales. A lo largo de esos años la vida de millones de personas fue afectada de manera más o menos directa por el conflicto.

La guerra enfrentó a las principales potencias mundiales, que conformaron alianzas militares. Por un lado, los Aliados, cuyos integrantes principales fueron Gran Bretaña y sus colonias, Francia (que fue invadida en 1940 por el ejército alemán y redujo su participación al mínimo), la URSS, China, Estados Unidos y la mayor parte de los países de América Latina (sin participación militar activa con excepción de Brasil). Por otro, las potencias del Eje, alianza liderada por Alemania, Italia y Japón e integrada también por Hungría, Bulgaria, Rumania y varios países y regiones de Asia y África.

Durante la Segunda Guerra Mundial, por primera vez en la historia, el papel de las fuerzas aéreas fue fundamental. Los bombardeos aéreos aumentaron la cantidad de víctimas civiles. Se estima que más de la mitad de las 60 millones de víctimas mortales fueron civiles. Esta característica se convirtió en el sello de identidad de los conflictos que siguieron a la Segunda Guerra.

El alto número de víctimas civiles también se vincula con las prácticas de exterminio sistemático aplicadas —sobre todo por el régimen nazi—, así como por el uso de armas de destrucción masiva, capaces de eliminar a un número enorme de personas y de provocar grandes pérdidas materiales.