Desde la fundación de Montevideo hasta la independencia del Estado Oriental existió una fuerte rivalidad con Buenos Aires. Los dos puertos, situados uno casi frente al otro, fueron rivales y compitieron por ser la única vía de entrada y salida de productos para toda la zona del Río de la Plata. A lo largo de esos años los comerciantes porteños y los montevideanos se enfrentaron, buscando asegurar el poder.

 

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Ya a comienzos del siglo XVIII, los comerciantes porteños veían con temor la creación de una ciudad instalada en territorios más favorables para la navegación. La bahía natural de Montevideo se convertiría en un rival para los intereses porteños. Debido a la presión portuguesa sobre la Banda Oriental, la ciudad se fundó en 1730.

Ambos puertos se vieron beneficiados con las reformas borbónicas. Pero Montevideo obtuvo la habilitación para el comercio esclavo, con lo que tenía permitido el contacto con buques de naciones distintas a España. Eso y su condición natural eran ventajas que le permitieron crecer más que su vecina. En 1802 desde el puerto de Montevideo se exportó el doble de productos ganaderos que desde Buenos Aires.

Por su lado, Buenos Aires aprovechaba su condición de capital virreinal para asegurarse, con medidas administrativas, el control del comercio regional y los impuestos aduaneros. Eso generó un gran descontento entre los comerciantes montevideanos, que trataron de lograr autonomía pero sin mucho éxito.

En las primeras décadas del siglo XIX, distintos episodios demostraron que la lucha seguía viva. Las invasiones inglesas interrumpieron el conflicto portuario pero, una vez que pasó el peligro, la rivalidad regresó. Cuando estalló el movimiento juntista, Montevideo fue una de las primeras ciudades en instalar una junta, buscando cierta autonomía política y comercial respecto de Buenos Aires. Lo opuesto se produjo durante la dominación porteña de la ciudad (de junio de 1814 a febrero de 1815). Finalmente, con la ocupación lusobrasileña y la posterior independencia oriental, el conflicto de intereses portuarios se diluyó.