El enorme crecimiento de la producción industrial hizo surgir fábricas, obreros y patrones, y determinó que los países asumieran distintas funciones en la cadena productiva. Los países industriales no podían producir la cantidad de materias primas que necesitaban sus fábricas ni tenían combustible suficiente. Tampoco podían vender lo producido solo en sus países. Esto determinó que algunas regiones se especializaran en la producción industrial mientras otras lo hacían en la de materias primas.

 

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A partir de 1870 el aumento productivo de las industrias en Europa y Estados Unidos hacía necesaria la compra de materias primas de calidad en otras partes del mundo. Era especialmente necesario en Europa, porque en ese continente no había espacio suficiente para producir todo lo que se necesitaba. Así fue que comenzó a hacerse imprescindible que otras partes del mundo produjeran lo que Europa no podía. América, África y parte de Asia se convirtieron en las zonas de producción de materias primas para las industrias europeas y norteamericanas.

El mundo empezó a dividirse económicamente en dos clases de países. Por un lado estaban los países que habían logrado industrializarse, cuya economía se basaba en lo que producían las fábricas y vendían a todas partes del mundo. Estos países tenían la experiencia, la tecnología y la cantidad de riqueza suficiente como para dedicarse a este tipo de producción industrial. Por otro lado estaban aquellos países que no reunían las condiciones para industrializarse pero que tenían importantes riquezas naturales y podían especializarse en la producción de distintas materias primas, por ejemplo: carne, cuero, lana, algodón, café, madera, hierro, petróleo, entre otras.

Esta situación, que asignó distintos papeles a los países del mundo, se llamó división internacional del trabajo. La división del trabajo generó que los países industrializados vendieran sus productos por el mundo y que el resto de los países se convirtieran en vendedores de materias primas y en compradores de productos industrializados. Esta división no permitía un intercambio igualitario, porque los productos industriales tenían mayor valor que las materias primas y eso generaba una distribución desigual de la riqueza.