La Declaración Universal de los Derechos Humanos es uno de los documentos más importantes del siglo XX. Los derechos humanos son aquellos derechos fundamentales que posee toda persona independientemente de su etnia, color, sexo, religión, nacionalidad, orientación sexual, situación social, idioma, opinión política o de otra índole, lugar de nacimiento o cualquier otra condición. La declaración fue proclamada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

 

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Los derechos humanos son un conjunto de derechos que cualquier persona posee por su sola condición de ser humano. Por ello no pueden ser limitados ni desconocidos por ninguna persona u organización, tampoco se puede renunciar a ellos o transferirlos. Son iguales para todas las personas. Se pueden distinguir los derechos que suponen que algo no puede ser hecho a una persona, como la tortura, y otros que implican que alguna organización, por lo general el Estado, dé garantías para que se cumplan, como el ejercicio de la libertad de expresión.

A lo largo de la historia moderna se conformó la idea de que las personas tienen derechos individuales y sociales. Desde la Ilustración esas ideas fueron madurando. En las revoluciones burguesas de los siglos XVII y XVIII estos derechos fueron expresados por primera vez en forma escrita. Después de la Segunda Guerra se creyó necesario establecer una declaración que alcanzara a todas las personas del mundo.

La Declaración afirma y protege la igualdad, sin distinción alguna, entre todos los seres humanos en derechos y ante la ley, el derecho a la vida, la libertad, la seguridad personal, a la intimidad y privacidad, a recibir asilo si se es perseguido por motivos ideológicos, entre otros. A la vez prohíbe: la esclavitud y la trata de personas, los tratos crueles o degradantes o cualquier otra forma de tortura, las detenciones arbitrarias, etcétera.

Muchos países, incluido Uruguay, han incorporado la Declaración a sus Constituciones. A pesar del acuerdo unánime en los discursos, la protección y defensa de los derechos humanos es el resultado de una vigilancia constante y es una responsabilidad de todos. Muchas organizaciones internacionales velan por el cumplimiento de los derechos humanos y denuncian cada vez que estos no son respetados.