Durante el siglo XX se produjeron profundos cambios culturales que transformaron el mundo. Desde importantes avances científicos y tecnológicos, novedosas formas de expresión como el cine y la fotografía, hasta la instalación del modelo de vida urbana, forman parte de estos grandes cambios. La aceleración de las innovaciones pareció ser el signo del final del siglo. La velocidad de la comunicación y, con ello, la sensación de que el mundo es más pequeño han generado una nueva cultura global.

 

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Quizás una de las transformaciones más profundas del mundo contemporáneo haya sido el surgimiento de la cultura de masas. Hasta comienzos del siglo XX se consideraba como cultura a las artes, la literatura, la filosofía, entre otras, pero, a partir de las vanguardias, nuevas formas de expresión como la fotografía y, sobre todo, el cine, la música popular (jazz, rock, pop, etcétera) o el cómic pasaron a integrar la lista de las artes. Estas formas de expresión, que tienen como característica la posibilidad de la reproducción masiva, pueden ser consumidas por miles de personas y, en poco tiempo, se convirtieron en productos de consumo tan importantes como los bienes industriales.

De este modo, el concepto de cultura se fue ampliando, hasta considerarla como todo aquello que los seres humanos producen, tanto material como idealmente. Actividades como los deportes, las formas de producir alimentos, las maneras de vivir, el modo en que se relacionan hombres y mujeres o jóvenes y adultos, son también parte de la cultura a la que se pertenece.

En el siglo XX, los medios de comunicación masiva como la radio o la televisión y, más recientemente, Internet, han hecho posible la circulación mundial de los valores culturales. De ese modo, la globalización de las formas culturales es un rasgo de la época actual y algunos de sus valores principales parecen ser casi universales. Esto ha impulsado la afirmación de la sociedad de consumo. En forma paralela, algunas preocupaciones, como el delicado equilibrio ambiental, comienzan a ser también de carácter mundial.

En la actualidad, la información y el conocimiento son los bienes más importantes y circulan de una manera que no se había producido nunca antes. De todos modos, el acceso a esos bienes aún no es igualitario.