El primer triunfo militar importante del Río de la Plata contra el poder español fue el 18 de mayo de 1811, en Las Piedras, cuando las fuerzas orientales lideradas por José Artigas derrotaron al ejército español dirigido por José Posadas. Esa batalla les permitió a las fuerzas revolucionarias sitiar la ciudad de Montevideo y ver que era posible la victoria sobre el Imperio español. Es uno de los episodios militares más importantes de la Revolución artiguista.

 

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En su momento, la Batalla de Las Piedras fue considerada como una exitosa maniobra militar y determinó que el ejército oriental, y Artigas a su frente, fueran considerados como una fuerza importante en la campaña revolucionaria del Río de la Plata. Es posible afirmar que no hubo otros triunfos tan significativos en la campaña artiguista. Este hecho determinó un importante avance en el proceso de la revolución, ya que fue el primer triunfo militar del nuevo gobierno revolucionario instalado en Buenos Aires.

Luego de derrotar al ejército españolista en Las Piedras, las fuerzas orientales, con el apoyo de tropas porteñas al mando de Rondeau, pusieron sitio a la ciudad de Montevideo. El objetivo del asedio era agotar la resistencia de la ciudad para forzarla a admitir su derrota, pero la ciudad lo resistió por varios meses. Elío, quien había sido designado virrey por el bando españolista tras el triunfo de la Revolución de Mayo, tomó una serie de medidas de castigo a todos los sospechosos de apoyar la revolución. De esa manera fueron expulsados de la ciudad nueve religiosos franciscanos y más de treinta familias.

La línea sitiadora se extendía desde Punta Carretas al arroyo Miguelete y tenía su centro de control en Tres Cruces. Durante el desarrollo del sitio, los orientales realizaron varias asambleas en las que comenzaron a organizarse, con el liderazgo de Artigas.

El asedio a Montevideo se prolongó hasta octubre de 1811 cuando Buenos Aires, que veía en riesgo la revolución, firmó un armisticio con los españoles. Esta medida porteña fue rechazada por los orientales, quienes designaron a Artigas como su jefe y decidieron abandonar el sitio y acompañarlo a Yapeyú, el destino que le asignó el gobierno de Buenos Aires. De esa manera se inició la Redota o Éxodo del pueblo oriental.