José Martí nació en 1853, en La Habana, capital de Cuba. Fue político, escritor, periodista, poeta y filósofo, y uno de los líderes de la revolución de independencia de Cuba contra España. Junto a Bolívar y San Martín fue uno de los principales protagonistas y pensadores del proceso de independencia de las colonias latinoamericanas. El 19 de mayo de 1895 murió en combate al ser alcanzado por los disparos de una tropa española.

 

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Hijo de inmigrantes pobres de las Islas Canarias, desde muy joven Martí mostró tener vocación revolucionaria. Cuando su maestro fue encarcelado al inicio de la Guerra de los Diez Años, Martí comenzó a publicar artículos, poemas y una revista en la que criticaba a la dominación española. Esta actividad le costó una condena de seis años de prisión, acusado de formar parte de grupos independentistas. Tenía solo 17 años.

En la cárcel realizó trabajos forzados hasta que fue deportado a España. Aprovechó su tiempo en la península ibérica para estudiar derecho, filosofía y letras. Luego de su estadía en España y de un viaje de tres años por Europa y América, Martí se estableció en México, donde contrajo matrimonio con una cubana, Carmen Sayes Bazán.

Volvió a Cuba al finalizar la Guerra de los Diez Años, pero volvió a ser deportado. Esta vez se radicó en Nueva York, donde se concentró en su actividad política y su
producción literaria. Desde la ciudad norteamericana Martí escribía artículos y crónicas para medios de prensa de Venezuela, México y Argentina. Llegó a desempeñarse como cónsul de Uruguay en Nueva York.

Desde el exilio, Martí apoyó el nuevo proceso revolucionario en Cuba. En 1892 fundó el Partido Revolucionario Cubano y la revista Patria. Dos años más tarde organizó una pequeña flota naval y partió hacia Cuba donde dirigió acciones guerrilleras. Cayó muerto por las tropas realistas españolas a los 42 años de edad.

Su pensamiento político perseguía tres objetivos esenciales: el fin del dominio colonial español en Cuba, la unidad de todos los cubanos en un proyecto nacional republicano y evitar una expansión estadounidense. Respecto de esto último tuvo una visión anticipada del papel que los Estados Unidos podían llegar a tener en la vida de América Latina.