La máquina a vapor fue fundamental para la revolución industrial. Se trata de una máquina que funciona sin la intervención de energía humana ni la de un animal, sino gracias a la fuerza del vapor de agua. Los motores a vapor aumentaron la productividad de las fábricas y permitieron su desarrollo. Aunque el escocés James Watt no fue su inventor original, aportó cambios decisivos que convirtieron a su nueva máquina a vapor en el motor principal de la nueva industria.

 

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Muchos años antes del nacimiento de James Watt en 1736, otros sabios e inventores habían comenzado a observar el gran poder del vapor e intentaron controlar ese potencial. Aunque se dice que los antiguos egipcios ya conocían la energía del vapor, los primeros documentos que atestiguan de la existencia de aparatos que funcionaban a vapor provienen de Gran Bretaña, a finales del siglo XVII.

La primera máquina a vapor exitosa la fabricó un artesano herrero e inventor inglés de apellido Newcomen. La máquina de Newcomen generaba vapor de agua, gracias al calor del fuego producido por la combustión de carbón o madera. Pero la máquina de este artesano inglés se enfriaba demasiado rápido, por lo que no generaba la cantidad suficiente de energía mecánica y requería mucha cantidad de combustible.

En 1774, el matemático, ingeniero e inventor James Watt logró construir una máquina mucho más eficiente que la de Newcomen: generaba vapor por la combustión de carbón o madera sin grandes desperdicios de calor. Diez años después, convencido de que su invento sería un éxito, Watt obtuvo la patente y la vendió a muchas de las fábricas que se crearon en Inglaterra durante el siglo XIX. El modelo del motor a vapor de Watt se aplicó tanto en la producción industrial como en los transportes. Dio origen a dos importantes medios de trasporte: el barco a vapor y la locomotora. En la actualidad, el vapor ya no se utiliza y ha sido sustituido por otras fuentes de energía.

En la industria, los motores a vapor fueron reemplazados por motores eléctricos. En el transporte fueron sustituidos fundamentalmente por motores que funcionan con combustibles derivados del petróleo.