En 1813 se reunió en Buenos Aires la Asamblea General Constituyente. Tenía por objetivo definir qué camino debía seguir la revolución. Para eso convocó a delegados de las provincias y ordenó ser reconocida como máxima autoridad. Cuando Artigas recibió la comunicación de la Asamblea General convocó a la reunión de un congreso de delegados de los pueblos de la Provincia Oriental. Había que definir qué hacer frente a las indicaciones de la Asamblea y elegir a los delegados orientales.

 

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El congreso oriental se reunió en la zona de Tres Cruces, en abril de 1813. Fue abierto por Artigas con un discurso, la Oración Inaugural, en el que resumió su postura respecto al tema: el reconocimiento de la Asamblea General debía fundarse en un pacto que garantizara la redacción de una Constitución y respetara los principios fundamentales de la revolución. Luego se retiró de la sala para dejar a la asamblea elegir los delegados y discutir cuáles debían ser las instrucciones que estos llevarían a la asamblea.

La discusión terminó por definir la posición política del artiguismo y se puede sintetizar en tres condiciones fundamentales. La primera es la necesidad de declarar la independencia de las antiguas posesiones que formaban el virreinato del Río de la Plata. La segunda condición es el establecimiento de un régimen republicano para esas provincias, que garantizara el equilibrio de poderes y el respeto de las libertades y los derechos de sus habitantes. Para eso era indispensable la redacción de una Constitución, un contrato entre los gobernantes y el pueblo. Por último, la federación, inspirada en el modelo de los Estados Unidos, aseguraría la autonomía provincial y evitaría la supremacía de una provincia sobre otras.

Sobre esas bases se redactaron las instrucciones que llevaron los seis delegados orientales a la Asamblea General de Buenos Aires. Las conocemos como Instrucciones del año XIII y eran una serie de condiciones que los orientales ponían para reconocer la validez de lo que propusiera la Asamblea General Constituyente.

El número de delegados enviados por los orientales a Buenos Aires como las condiciones que sus instrucciones definían, contradecían la posición de la Asamblea General Constituyente que mayoritariamente estaba a favor del centralismo porteño. Los delegados orientales y las instrucciones finalmente fueron rechazados.