Estados Unidos se mantuvo al margen de la Primera Guerra Mundial hasta abril de 1917. Su ingreso en el conflicto aceleró la victoria del bando formado por Francia, Inglaterra y sus aliados. Luego de transcurridos cuatro años de batalla, un millón de soldados estadounidenses desembarcaron en Europa y encabezaron la ofensiva en el frente occidental contra las desgastadas tropas alemanas. La victoria convirtió a los Estados Unidos en uno de los países más ricos y poderosos del mundo.

 

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Cuando en 1914 estalló la guerra, Estados Unidos se declaró neutral: se trataba de “una guerra entre europeos”. El presidente Woodrow Wilson quiso mantener al país fuera del conflicto, aunque su simpatía estaba del lado de Francia e Inglaterra, que se habían convertido en compradores de los productos estadounidenses y clientes de sus bancos. Su neutralidad se mantuvo hasta 1917.

Varios hechos marcaron la entrada de Estados Unidos en la guerra. En 1915, el barco de pasajeros estadounidense Lusitania fue hundido por los alemanes cuando se dirigía a Inglaterra. Más tarde, en enero de 1917, Alemania intentó convencer a México de convertirse en su aliado con la promesa de devolverle los territorios perdidos con Estados Unidos en la guerra de 1847 y 1848. Al enterarse, Estados Unidos comprendió que aquella había dejado de ser una guerra solo entre europeos. La amenaza alemana de atacar con sus submarinos a los barcos neutrales que comerciaran con Francia o Inglaterra terminó de decidir a Estados Unidos, que entró al conflicto en abril de 1917, aunque sus tropas recién comenzaron a combatir en 1918.

El poderío militar, económico e industrial de Estados Unidos aceleró el desenlace de la guerra. Su numeroso ejército combatió durante cuatro meses junto a las fuerzas inglesas y francesas en el frente occidental. Alemania estaba desgastada por cuatro años de lucha y desanimada por el fracaso de su última ofensiva. El armisticio se firmó el 11 de noviembre de 1918.

Estados Unidos obtuvo grandes beneficios de la guerra y se consolidó como la principal potencia mundial. Dejó de ser un país deudor (en 1914 debía unos 4.000 millones de dólares a los europeos) para convertirse en el país acreedor más importante del mundo: los europeos le debían unos 10.000 millones de dólares en 1919.