A partir de la mitad de la década de 1860, Uruguay vivió un profundo cambio en su economía que repercutió en todos los demás aspectos de la vida. A ese proceso se lo llama modernización, porque transformó con métodos modernos las técnicas de producción, las formas de trabajar e incorporó nuevas tecnologías para la conservación de alimentos. Fue un cambio que le permitió a Uruguay integrarse al comercio internacional en un momento histórico en que el capitalismo estaba haciéndose mundial.

 

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La modernización económica comenzó con la introducción del ganado ovino durante la revolución lanar. Pero recién a partir de 1876 esa transformación económica se extendió a aspectos políticos y sociales.

El proceso modernizador está muy asociado a una etapa política que se conoce como militarismo. Durante ese período se produjeron muchos cambios que facilitaron y fortalecieron la transformación económica. Los gobiernos militaristas tomaron medidas que obligaron a alambrar los campos, facilitaron la importación de ganado de raza para el mestizaje vacuno, promovieron la educación de la población y aseguraron un mayor orden.

Estas medidas favorecieron sobre todo a la clase alta rural, que estaba dispuesta a hacer inversiones novedosas en su producción. Ese grupo social, muchas veces de origen extranjero, promovió los cambios desde la Asociación Rural del Uruguay y tuvo una activa colaboración con el gobierno.

El Estado amplió su control a través del uso de nuevas tecnologías: el tren, el telégrafo y las armas de repetición. Esos tres elementos le permitieron gobernar el territorio y asegurar el control sobre la campaña. Todas estas transformaciones influyeron mucho en la vida rural. El gaucho, que hasta entonces había sido habitante de la campaña sin límites, comenzó a desaparecer.

Desde el punto de vista económico, la modernización permitió que Uruguay se incorporara al comercio internacional con productos alimenticios de calidad. Desde 1880 fue aumentando la exportación de carne procesada hasta convertirse en el principal producto. Con esta transformación, el país se adaptó a la demanda europea.