Durante el siglo XX las transformaciones en las formas y las condiciones de trabajo y de la situación en general de los trabajadores fue muy profunda. A lo largo del período, en general como resultado de las luchas de los trabajadores, las condiciones laborales y las leyes que las regulan tuvieron grandes cambios. Además, la tecnología supuso modificaciones en la forma de producción de los bienes y su circulación; esto modificó las maneras de trabajar.

 

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Al comenzar el siglo XX el trabajador enfrentaba largas jornadas laborales y carecía de derechos sindicales, descanso obligatorio, vacaciones pagas, seguro por accidente, licencia por enfermedad, etcétera. Los salarios eran muy bajos y la autoridad del patrón indiscutida. Desde el siglo XIX, los trabajadores habían empezado a organizarse en sindicatos y a luchar por mejores condiciones de trabajo. El proceso de desarrollo de la legislación laboral y los avances en las condiciones de trabajo supusieron un camino difícil y muchas veces sangriento para los trabajadores. Aunque los cambios fueron lentos y aún deben profundizarse, al final del siglo XX se extendieron bastante los derechos laborales.

Otro cambio profundo fue el acceso de la mujer al mercado laboral. Sobre todo como efecto de las guerras y de las modificaciones en el papel de la mujer en las sociedades, la mano de obra femenina ocupa finalmente un porcentaje comparable al de la masculina, en la mayor parte de los países, aunque en una situación desventajosa respecto de los hombres.

También las innovaciones tecnológicas modificaron las maneras de trabajar. Muchas tareas, antes manuales, son desarrolladas por máquinas robotizadas. La transformación de los medios de transporte y comunicación impactaron en la distribución internacional del trabajo: las grandes empresas se ubican en regiones periféricas, donde la mano de obra y las materias primas son más baratas y las leyes laborales, impositivas y ambientales más flexibles; de este modo abaratan los costos y aumentan la rentabilidad. Así, las condiciones de trabajo en esas regiones del mundo no presentan las ventajas que se pueden reconocer en Europa. La explotación, el trabajo infantil o semiesclavo siguen existiendo en muchas partes del mundo.