En 1903, José Batlle y Ordóñez fue elegido presidente del Uruguay. Con él se inició un nuevo período en la historia del país. Su presidencia puede ser considerada una nueva etapa de la modernización, con cambios económicos, sociales y políticos muy importantes. Por ese motivo sus reformas son llamadas las reformas del batllismo. A partir de 1904, una vez derrotado Aparicio Saravia, se produjeron gran parte de las transformaciones que marcaron a este país durante casi todo el siglo XX.

 

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Desde 1897, el control político del Uruguay quedó dividido entre el presidente colorado Juan Lindolfo Cuestas y el caudillo blanco Aparicio Saravia quien, desde su estancia, controlaba las acciones del gobierno y amenazaba con una nueva revolución. Este período es conocido como el de la bicefalía, porque el gobierno tenía dos cabezas. Cuando finalmente Batlle llegó al gobierno, rechazó esa situación.

En 1904 estalló una nueva revolución encabezada por Saravia. Durante casi nueve meses el país se vio sacudido por uno de los enfrentamientos más duros de su historia. En setiembre de ese año, con la muerte de Saravia, se firmó la paz. Era el fin de una época: la de los caudillos y las guerras civiles. A partir de ese momento, el batllismo inició una serie de acciones que se conocen como el reformismo batllista.

Las reformas fueron impulsadas y legisladas desde el gobierno. En ese proceso participaron otros grupos políticos del país, como el Partido Nacional, que muchas veces contribuyeron con sus propios proyectos a la reforma. Las principales transformaciones en materia económica se relacionaron con la nacionalización, la estatización y el fomento de la industria. Con estas medidas se buscaba crear trabajo y tener una mayor independencia económica.

En esa época, Uruguay se transformó en uno de los países más avanzados en cuanto a legislación laboral. Se crearon varias leyes de protección a los obreros y a otros grupos de la sociedad. Además de las leyes laborales, la legalización del divorcio significó una importante transformación social.

En materia política, el batllismo promovió una reforma de la Constitución de 1830. La nueva Constitución estableció la ampliación del derecho al voto a todos los hombres mayores de 18 años y la creación de un Poder Ejecutivo colegiado.