La Segunda Guerra Mundial originó importantes transformaciones en el mundo. Los profundos cambios en la política internacional significaron el fin de los imperios coloniales e implicaron el comienzo de una nueva etapa del desarrollo tecnológico, mucho más acelerado que antes del conflicto. Al terminar la guerra comenzaron los juicios para castigar a los responsables de muchos de los crímenes cometidos y se empezaron a planificar acciones para la vuelta a la estabilidad económica y productiva.

 

más información

Los verdaderos vencedores al terminar la guerra fueron Estados Unidos y la Unión Soviética. Estos dos países se convirtieron en las nuevas potencias mundiales. Entre ellos se estableció una relación de confrontación que caracterizó a las relaciones internacionales durante la segunda mitad del siglo, fundada en la oposición política y económica de los modelos capitalista y comunista. Fue la época de la guerra fría.

La debilidad de las otras potencias, en especial Francia y Gran Bretaña, sirvió de impulso para que sus colonias intensificaran la lucha. En las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de las colonias lograron la independencia. A este proceso se lo conoce como descolonización.

El alto costo económico y humano de la guerra impulsó la búsqueda de mecanismos para evitar nuevos conflictos. Así se creó la Organización de Naciones Unidas, una asociación de países que tendría por objetivo resolver los conflictos entre las naciones por vías pacíficas. A pesar de que esto no ha sido posible, la ONU sigue teniendo un papel activo en las acciones políticas internacionales. Una de las iniciativas más importantes que se desarrollaron en su ámbito fue la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 1948.

En materia económica, se buscó crear un nuevo sistema financiero y económico mundial que permitiera asegurar con facilidad los intercambios comerciales entre los países del ámbito capitalista.

Con la intención de corregir errores, se llevaron adelante juicios a los responsables del régimen nazi por los crímenes de guerra. De esa manera se conformó el principio de crimen de lesa humanidad o contra la humanidad, que se basa en la idea de que ciertos crímenes son contra toda la humanidad y nunca prescriben.