La invasión de los ejércitos de Napoleón Bonaparte a varios Estados europeos provocó grandes cambios en cada uno de estos. España fue uno de los países invadidos que sufrió las transformaciones más importantes; cambió su vida política, económica y social. Estas modificaciones en España provocaron también cambios en sus colonias de América. El dominio francés y la prisión del rey español Fernando VII pusieron la defensa del país y las decisiones en manos del pueblo.

 

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Napoleón Bonaparte quería invadir Portugal, país aliado de Inglaterra, uno de los más poderosos enemigos de Francia. Para llegar a Portugal el ejército francés tenía que pasar por España. Napoleón se reunió con el rey español, Carlos IV, para que le permitiera atravesar su territorio. Pero después puso prisionero al rey y a su hijo Fernando, invadió España y nombró a su hermano, José Bonaparte, como nuevo rey español.

Cuando el pueblo se enteró de lo sucedido, se reunió en Madrid para ponerse en contra de los franceses y del nuevo rey José Bonaparte. En varias ciudades de toda España se formaron juntas de ciudadanos que decidieron ser leales al rey heredero, Fernando VII. Las juntas entendían que el poder era del rey porque el pueblo se lo daba, pero cuando el rey no podía ejercer el gobierno, ese poder volvía al pueblo hasta que el rey regresara.

En Sevilla se formó la junta que asumió el poder en nombre del rey mientras el país estuvo bajo el dominio francés. La Junta de Sevilla ordenó formar otras juntas en las principales ciudades de las colonias de América. Fue el inicio de los movimientos de independencia en el continente americano.

Además de formar juntas en cada ciudad española, el pueblo decidió luchar contra el ejército francés. Los franceses tenían mejores armas y estaban más entrenados, pero los españoles utilizaron un sistema de lucha conocido como guerra de guerrillas, atacando a los franceses por sorpresa en lugares imprevisibles. Esto obligó a Napoleón a mantener un importante ejército en España.

En 1812, la Junta de Sevilla fue suplantada por las Cortes de Cádiz, que funcionaban como un Parlamento. Un año después Napoleón fue derrotado en varias batallas a lo largo de Europa y José Bonaparte debió abandonar España. Entonces, Fernando VII recuperó el poder.