A comienzos del siglo XX, los Estados Unidos se habían convertido en una de las potencias económicas más importantes del mundo. Su industria más exitosa era la de los automóviles, un producto que cada vez más personas querían poseer. Para abastecerlas era necesario aumentar la producción y lograr abaratarla. En la fábrica de automóviles de Henry Ford se puso en marcha un sistema que permitía producir más vehículos en menos tiempo y a un costo menor. Este sistema fue conocido como fordismo.

 

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El sistema de Ford de producción en serie estaba basado en la cadena de montaje. Los obreros se situaban junto a una cinta transportadora que iba acercándoles las piezas y cada uno se ocupaba de una parte muy especializada del proceso. Una vez que su trabajo estaba terminado, la cinta se movía hacia el próximo obrero. Al final de la cadena, el automóvil estaba terminado y listo para funcionar.

La puesta en marcha del sistema fue un éxito. Antes, la fabricación de un automóvil tardaba 12 horas; con el sistema de Ford podía ser fabricado en apenas una hora y media. Así fue que los Estados Unidos pasaron de producir 2.500 automóviles en 1899, a producir cerca de dos millones en 1920. Este crecimiento de la cantidad de unidades fabricadas hizo que el precio de sus automóviles se redujese mucho. La innovación de Ford había revolucionado la industria.

Además de los cambios en la fabricación, Ford estableció una red de vendedores en todo el país e hizo campañas publicitarias. Implementó un sistema de pago hasta entonces no utilizado en el mercado de los automóviles: el pago en cuotas. El resultado fue la masificación del automóvil en la sociedad norteamericana.

Los empleados de las fábricas Ford trabajaban ocho horas de lunes a sábado y, aunque su salario era muy superior al del los trabajadores de las demás fábricas, Henry Ford no les permitía asociarse en sindicatos para reclamar por sus derechos laborales. Pese al buen salario, no muchos soportaban el ritmo de trabajo de la fábrica, que les imponía tareas repetitivas y monótonas que debían realizar siempre al mismo ritmo.

El fordismo influyó no solo en el desarrollo de la industria automotriz, sino en la forma de organizar la fabricación de los productos más diversos y generó importantes cambios sociales y culturales.