El 6 de junio de 1944 se produjo el desembarco de las tropas aliadas de Estados Unidos e Inglaterra en las playas de Normandía, al noroeste de Francia, en la operación militar conocida como el Día D. A partir de ese momento Alemania estuvo rodeada por sus enemigos y se vio obligada a replegarse y abandonar los territorios que había conquistado y ocupado en los primeros años de la guerra. Un año después llegaba su derrota final. Luego, la rendición de Japón marcó el final del conflicto mundial.

 

más información

En varias ocasiones, durante el año 1943, representantes de Estados Unidos, Inglaterra y la Unión Soviética se reunieron para definir los planes de acción. El país más interesado en abrir un nuevo frente en Occidente era la Unión Soviética, porque esto aliviaría la presión que Alemania ejercía en el frente oriental desde 1941. Finalmente, el 6 de junio de 1944 se produjo el desembarco de tropas estadounidenses y británicas en las playas de Normandía, una región del noroeste de Francia. Las tropas debieron vencer la dura resistencia alemana que las esperaba en la costa. Este desembarco es conocido como el Día D, el comienzo de la ofensiva aliada que precipitó el final de la guerra.

Con la rendición de Italia, en setiembre de 1943, Alemania había perdido a su aliado más poderoso y el Eje comenzaba a desarmarse. Y luego del Día D, los alemanes debían pelear en dos frentes: en el este contra la Unión Soviética; en el oeste contra las fuerzas combinadas de Estados Unidos, Inglaterra y sus aliados, cuyo avance se aceleraba. Mientras tanto, en Asia y el Pacífico, Japón comenzaba a perder posiciones ante las fuerzas estadounidenses.

En diciembre de 1944, Alemania intentó una última ofensiva para detener a los aliados en una región boscosa al norte de Francia. La derrota en esa región acabó de quebrar al ejército alemán. En los meses siguientes los aliados invadieron y ocuparon una Alemania arrasada por los bombardeos y las batallas. Berlín fue la última ciudad en caer, el 2 de junio de 1945. Adolf Hitler se suicidó antes de ser capturado. Dos meses después, Japón fue el último de los miembros del Eje en rendirse, luego de que Estados Unidos utilizara la bomba atómica para aniquilar las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.