El comercio triangular esclavista fue una práctica comercial muy común durante los siglos que duró la esclavitud en América. Consistía en un sistema de comercio en el que los barcos navegaban por el océano Atlántico tocando tres regiones diferentes: salían de Europa, llegaban a África, de allí hacia América y por último volvían a Europa. El barco siempre iba cargado con alguna mercadería que pudiera venderse en el próximo puerto adonde llegaba.

 

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Cuando el barco salía de un puerto europeo iba cargado de productos que podía cambiar por esclavos en África, como armas, bebidas alcohólicas y telas. Una vez que estos productos eran comercializados, las bodegas del barco se llenaban con cientos de esclavos que eran llevados en condiciones crueles hacia América. Allí eran comprados por los dueños de grandes extensiones de tierra para utilizarlos en todo tipo de trabajos forzados. Al regresar a Europa el barco iba cargado de materia prima americana como algodón, azúcar y tabaco, producida en gran parte por los mismos esclavos, que era vendida en Europa a muy buen precio. Así fue que el comercio triangular esclavista logró que los comerciantes europeos se enriquecieran y obtuvieran grandes cantidades de materias primas que luego usaron en sus industrias.

Esta práctica comercial hizo que América recibiera un gran número de hombres y mujeres africanos que poblaron amplias zonas del continente. Esto cambió las características étnicas y culturales. Los africanos se mezclaron con indios y blancos y se produjeron nuevos mestizajes. La cultura americana actual solo puede comprenderse si se tienen en cuenta los aportes de todos esos grupos étnicos. Además, la economía de grandes plantaciones es hasta hoy la forma principal de explotación agrícola de muchos lugares del continente.

En África, el tráfico de esclavos provocó un importante descenso en el número de habitantes y graves problemas internos entre las diferentes etnias. Muchos de esos conflictos tienen consecuencias hasta nuestros días.

El comercio de esclavos llegó a su fin con la abolición de la esclavitud en el siglo XIX. Inglaterra fue el principal promotor de la abolición. Cien años antes había sido uno de los principales comerciantes de esclavos.