Cuando los españoles quisieron llevarse a su país las riquezas de sus colonias, las dudas eran muchas: ¿cómo las llevamos hasta Europa sin que otros las roben?, ¿cómo les llevamos a los españoles que viven en América los productos que necesitan? Las soluciones que buscó la Corona española no fueron muy eficaces para resolver los problemas. No pudieron evitarse dos inconvenientes importantes: el comercio ilegal, conocido como contrabando, y el robo de barcos en mares y océanos, la piratería.

 

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El intercambio comercial entre España y sus colonias en América era un problema difícil de resolver. Los barcos de la época eran muy frágiles, estaban hechos de madera y se movían con la fuerza del viento, que era aprovechado por las velas y el timón. Pero el océano Atlántico era difícil de navegar y muchos barcos naufragaban o se hundían perdiendo toda la carga, que muchas veces consistía en toneladas de plata y oro.

Por si fuera poco, los océanos y mares eran navegados por piratas que se dedicaban a robarle la carga a los barcos españoles. Para organizar el comercio, los españoles pensaron un sistema al que llamaron “de flotas y galeones”. La Corona marcaba una ruta, todos los barcos salían desde el puerto de Sevilla en España y podían llegar solo a cuatro puertos en América que eran vigilados por los españoles. Los barcos de carga iban rodeados por barcos de guerra que los protegían de los ladrones; y se prohibía a las colonias comerciar con otro país que no fuera España.

Este sistema comercial tuvo muchos problemas. Era lento y muchas zonas de América no recibían nunca los productos que llegaban desde España (telas, herramientas, libros, etcétera). En vez de resolver los problemas los empeoró porque las zonas que quedaban alejadas de los cuatro puertos americanos permitidos (entre ellas el Río de la Plata), tuvieron que comprarles a los contrabandistas de otros países de Europa.

Para los piratas cada vez era más fácil robarle a los barcos españoles porque todos seguían siempre la misma ruta y era muy simple localizarlos. El mar Caribe era el lugar preferido, ya que concentraba la mayor parte de las rutas de salida de los buques españoles cargados de riquezas. Allí los piratas asaltaban flotas enteras y se llevaban grandes tesoros en sus bodegas.