Dámaso Antonio Larrañaga nació en Montevideo en 1771. Se formó como sacerdote, fue político y naturalista. Colaboró con Artigas en parte del proceso revolucionario y fue diputado en la Asamblea Constituyente de 1813. Promovió la fundación de la Biblioteca Nacional y contribuyó a la creación de la Universidad de la República. Fue una presencia destacada durante casi veinte años de la historia oriental y en el nacimiento del Uruguay como país independiente.

 

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Aunque era cura de la iglesia Matriz, Dámaso Antonio Larrañaga fue expulsado de Montevideo en 1811 por su simpatía con la revolución. Durante algunos años sirvió al lado de Artigas junto a otros religiosos como José Monterroso y Miguel Barreiro. En 1813 fue designado delegado por la Provincia Oriental a la Asamblea Constituyente y portador de las Instrucciones del Año XIII. Como los demás delegados orientales, no fue reconocido por la Asamblea.

Permaneció en Buenos Aires hasta 1815, a cargo de la biblioteca pública. Cuando volvió a Montevideo fue nombrado párroco de la iglesia Matriz. Como las relaciones entre Artigas y el Cabildo de Montevideo eran muy complejas, se le encargó visitar al jefe oriental en Purificación. Durante el viaje recogió mucha información sobre la campaña oriental, su flora y fauna. Registró todo en un diario de viaje que ha servido para conocer las formas de vida de los pobladores del campo en esa época.

En 1817, Larrañaga se alejó del artiguismo y luego se unió al partido que apoyaba el dominio portugués en la Banda Oriental. En 1821 fue diputado en el Congreso Cisplatino que resolvió la incorporación de la Banda Oriental al Reino de Portugal. Durante ese tiempo promovió la fundación de un asilo para huérfanos y una escuela pública.

No participó del proceso de independencia que se inició en 1825. En 1830 fue elegido senador por Montevideo. Como tal presentó un proyecto que restringía la aplicación de la pena de muerte y otro que facilitaba la liberación de esclavos.

Hacia 1840 se retiró de la vida pública pero siguió siendo vicario apostólico. Cuando se instaló el sitio, durante la Guerra Grande, se mantuvo al margen de los conflictos entre los distintos bandos políticos. Falleció en 1848, tres años antes de que terminara la Guerra Grande, y recibió honores tanto en el campo del Cerrito como en el Gobierno de la Defensa.